viernes, 14 de junio de 2019

1 SOY UN GARABATO


SOY UN GARABATO


Un niño o una niña que disfruta de sus dibujos está en un proceso en el que se siente libre de experimentar su existencia.






Los primeros garabatos son tan importantes como los primeros pasos. A partir de esos gestos, los bebés van construyendo una sólida estructura sobre la que apoyar su autoestima.

Si hay en tu vida un pequeño artista, dale un boli, un gran folio de papel y ayúdale a empuñar el instrumento lo mejor posible.
Mira su carita, sus ojos concentrados en aquello que está sucediendo mientras agita su mano, su brazo y hasta su cuerpo entero. Sus movimientos quedan fijados en un revoltijo de enredos y rayas que desafían lo efímero del gesto.
Si se para, no surgen nuevos garabatos, sin embargo puede observar por un tiempo infinito su obra anclada en el folio.

Para un bebé el infinito habita en un suspiro.

Igual, después de un breve momento, se da la vuelta y busca nuevos estímulos para experimentar el mundo, pero si le damos la posibilidad, siempre buscará de nuevo el boli para seguir experimentando su rastro vital.
Puede pasar que dramatice su obra arañando el papel con furia, desgarrando los enredos de líneas hasta convertir su ímpetu en jirones de papel. Puede pasar que su trazo sea sutil como una caricia, que sea una sucesión de trazos parecidos a un tartamudeo o una línea constante que no quisiera acabar jamás su danza de entresijos.
Pueden pasar muchas cosas durante este ejercicio de vida, pero hay algo que supone una constante en este juego del arte: el artista experimenta su transcendencia, entiende que su Ser puede dejar una huella en el mundo, afirma su existencia.

El primer garabato es un momento tan importante de la infancia que, quienes tenemos la suerte de presenciarlo, deberíamos registrarlo en nuestras memorias de adultos como algo solemne que poder contar a nuestros pequeños en el futuro.

Porque si el primer paso de este ademán, en apariencia inocuo, es entender que tenemos un impacto en la tierra, el paso siguiente consiste en ejercitar la intención en un juego de aciertos y errores llamado vida.

A partir de nuestro primer garabato comenzamos a decidir si nuestro paso por el mundo dejará una huella de arañazos o un surco de caricias.



Si deseas completar esta experiencia con un poco de historia contada con arte ve al siguiente enlace:   1LOS GARABATOS DE MIRÓ


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